Historia de Juan Vucetich ->Octava Parte

Las impresiones digitales
Según Francisco Galton

Muy natural y fácil es la observación de los delineamientos de la cara palmar de los dedos y aunque no son tan perceptibles a la simple vista, se hallan determinados por una sistema de rayas o tenuísimos surcos longitudinales, más acentuados en el extremo de la última falange.
Estos dibujos de las falanges unginal no son exclusivos a dicha parte: por lo general se encuentran mas o menos marcados en toda la cara palmar de la mano, arriba de la muñeca, en la cara plantar del pie, muy raras veces en la eminencia tenar, desapareciendo en las caras laterales de los dedos y de las manos.
La práctica a demostrado que los dibujos de que se trata son muy claros y delicados en la falange unginal, es decir en la región en donde el cutis tiene mayor sensibilidad táctil.
Observando los dibujos de la última falange de los dedos, por ejemplo, se reconoce sin trabajo cierto orden en el delineamiento: no es un enlazamiento confuso; mas bien parece que se observa un fragmento de un mapa hidrográfico que produce dibujos muy variados.
Francisco Galton publicó hace algunos años un artículo sobre ésta cuestión, respecto de los medios de identificación, basándose en el examen de 2.500 personas aproximadamente.
Los pulgares son preferibles por cuanto los dibujos están generalmente mas pronunciados y más claros, pero es conveniente tomar las impresiones de todos los dedos para poder identificar con mayor facilidad (figura 31).
Para obtener estas impresiones, es indispensable extender tinta de imprenta en una piedra con un rodillo de cuero o de gelatina (de esta última es preferible) y una vez aplicado en un cuadro de madera cubierto de zinc (figura 4, G), se apoyará ligeramente la extremidad de los dedos, moviéndolos en varios sentidos (Estos movimientos son necesarios, por cuanto debe impregnarse el dedo en las dos partes laterales para que en el dibujo salgan los dos puntos de partida indispensables para acar la esquema completa).
Impregnado en esta tinta, se sacará la impresión en tarjetas especiales (figura 31 y 32), colocadas encima de la tabla (figura 4, F) destinada para este objeto.
Si observamos uno de nuestros dedos, veremos que el sentido general de las líneas es perpendicular al aje en su base, y éstas, partiendo de una cara lateral, van poco más o menos directamente a la otra.
En la extremidad de la uña se observa que las líneas son paralelas al eje del dedo y que pasan de una cara lateral a la otra. Entre éstas dos clases de extremidades, las unas perpendiculares y las otras oblicuas al eje, se encuentran los dibujos de que se trata. En algunos casos no existe dibujos; entonces en las líneas perpendiculares se ponen gradualmente oblicuas, dejando de tener con la cara palmar el paralelismo recíproco que presentan sobre las caras laterales; en este caso, en lugar de formar arcos, forman asas (fig. 34, A).
Generalmente hay entre los dos sistemas, una red de líneas que forman un dibujo limpio, fácil de distinguirse, pero en muchos casos, divergen simétricamente en las dos caras laterales del dedo; en otras, falta la simetría y la divergencia no está bien pronunciada, sino de un sólo lado del dedo, de lo que resulta un espacio palmar irregular y desviado como demuestran varias figuras sistemáticas del cuadro (figura 34). los límites laterales (figura 33, A).
Denominaremos S y B, cruzada por otra horizontal, paralela al eje del dedo, constituye los sistemás oblicuo y perpendicular.
Estos puntos están forzosamente sobre una línea que viene de W o V o va del uno al otro de donde resulta por el punto S, tres alternativas que designaremos como sigue: SV, SW y WSV, lo mismo sucede por el punto B.
Como cada una de las tres alternativas de S, puede combinarse con las tres de B, hay nueve combinaciones posibles, lo que da diez casos, agregando el que se produce gradualmente por la divergencia del sistema oblicuo y perpendicular (figura 34, A).
La figura 34 indica todas las combinaciones posibles.
Para determinar con rapidez la categoría a la cual pertenece una impresión, es bueno saber analizarla y poder esquematizarla en poco tiempo. Esto se consigue reforzando al lápiz las líneas maestras, tomando por el punto de partida, los extremos WV. La comparación de la figura 35, M, en la cual una misma impresión está figurada con y sin esquematización, dará una explicación para el mejor modo de proceder.
Las clasificaciones mas frecuentes se observan en los dibujos s 1, s 2, i, r, y, del cuadro (figura 34).
Este cuadro representa la esquema de los dibujos observados y clasificados por categoría de I a IX ya que forma las impresiones primarias o sin dibujo, subdivididas en un cierto número de variedades. Todos estos dibujos variados tienen un origen común; todos pueden relacionarse más o menos con la forma a, caracterizada por la falta de dibujo; y puede verse por ejemplo, K 1 origen de K 2 y compararlo con a.
En ciertos casos, la identificación presenta algunas dificultades, en razón de ciertas diferencias muy pequeñas, pero apreciables para un ojo ejercitado.Basta a veces muy poca cosa para que un fragmento de línea no deje impresión y a veces éste presenta cierta importancia.
Las figuras a, b, c, hacen ver la manera de cómo dos líneas pueden convertirse en tres (o a la inversa), y que una pequeña imperfección en la impresión, daría un dibujo que no corresponderá a la realidad (figura 35, L).
Supóngase que del pequeño islote d sea marcada una parte de los bordes; resultaría que los dibujos e y f serían muy distintos al original, y este defecto transformaría con facilidad h, e, i, y en g, del que pudiera diferir en mucho.
Sin embargo, las impresiones digitales permanecen idénticas a sí mismas, en el curso de la existencia entera, y en su disposiciones fundamentales.