Seguridad = Ciudadanía e Inclusión

El programa “Seguridad = Ciudadanía e Inclusión” se propone elaborar una estrategia de abordaje y propuestas para la reducción de la conflictividad y de la violencia social.
            Es evidente que la naturaleza del problema excede las posibilidades de las agencias estatales involucradas: es una cuestión social, indisociable del cuadro de fragmentación y exclusión en el que nuestro país emerge de un profundo proceso de disgregarción. La existencia de amplias franjas de nuestra sociedad excluidas del acceso a los recursos básicos necesarios para una vida digna en nuestra época crean el caldo de cultivo para la penetración y desarrollo de densas y poderosas redes criminales; el desapego a la ley, la desconfianza respecto de las autoridades públicas crecidas durante un largo proceso de decadencia nacional han ido generando y desarrollando una “cultura de la exclusión” en la que los valores de la vida, la paz y la convivencia perdieron importancia y cedieron lugar a proyectos de vida que naturalizan la violencia y el crimen.
            En la conciencia de la profundidad y complejidad del tema y sin perjuicio de seguir profundizando las políticas públicas dirigidas a prevenir y conjurar el delito, el Ministerio de Seguridad ha puesto en marcha este programa, sobre la base de reunir a un grupo interdisciplinario en condiciones de reflexionar y proponer cursos de acción que conduzcan a la elaboración de un programa para atender con la mayor eficacia posible esta problemática.
            El programa consta de una fase de sensibilización para la instalación de nuevos ejes para el tratamiento de la conflictividad social. Esta etapa permitirá construir un consenso básico y un compromiso por parte de diversos sectores de la comunidad de aportar desde su perspectiva específica al desarrollo de una estrategia común. A ese fin se desarrollarán encuentros con empresarios, dirigentes sindicales y sociales, actores de la comunidad educativa y la comunidad académica e iglesias más representativas para recabar sus respectivos aportes y compromisos. La segunda fase consistirá en la identificación de las diversas áreas públicas en condiciones de converger en acciones de apoyo a la población marginal. A continuación se desarrollará el trabajo de campo para identificar con precisión la problemática del colectivo a asistir. Sobre esa base se elaborará una PROPUESTA PARA LA PAZ SOCIAL A TRAVÉS DE LA INCLUSIÓN y finalmente se desarrollará la faz operativa consistente en la elección del territorio y conglomerado sobre el que se ejecutarán los cursos de acción que lleven a la práctica la propuesta.