Criterios de selección y requisitos para la adquisicón de canes:

Cachorros Schnauzer Gigante y Ovejero Belga Malinois líneas de trabajo

Previendo la inmediata necesidad de incorporar perros, a la Unidad Cinotécnica de Patrulla, es de suma importancia elaborar los criterios de selección de cachorros aptos para ingresar a dicha unidad.

CONSIDERANDO LOS SIGUIENTES FUNDAMENTOS

La etapa infantil de cualquier especie sirve para variar su comportamiento en base al aprendizaje que durante esta etapa produzca su interacción con el entorno. Esta posibilidad de variar la conducta es fundamental para el adiestramiento y desaprovechar esta etapa, la más fértil y moldeable del perro, es limitar los resultados del mismo.
En la infancia el perro no solo aprende hechos concretos sino, lo que es más importante, aprende a relacionarse con el mundo, aprende esquemas de comportamiento, o sea, normas generales según las cuales juzgará luego lo que le suceda y lo adecuado o no de nuestras acciones con él.

La sociabilización del cachorro

Es una larga fase de aprendizaje durante la cual el cachorro adquiere el conjunto de los comportamientos necesarios para la vida en jauría. Comienza hacia las seis semanas de edad y termina arbitrariamente a los cuatro meses de edad, aproximadamente. Durante este período se pueden cometer errores de crianza y de educación que pueden comprometer la armonía y el equilibrio de la convivencia entre el amo y su compañero.
Cuando nace, el cachorro ignora a qué especie pertenece. Debe identificarse con su especie. Va a adquirir esta información mediante un aprendizaje particular, casi irreversible, que en inglés se denomina “imprinting” y que podría traducirse como “impregnación” o “identificación” con su especie. Un animal mal “impregnado” con su especie está perdido para la misma.

Importancia de la madre

Las relaciones del cachorro con su madre y hermanos son fundamentales en el desarrollo posterior del perro, pues aunque los esquemas sociales y de relación son en gran parte innatos requieren moldeo, ensayo y experiencias para madurar en un sentido o en otro. Por ello, pese a que la madre y el padre comparten al 50% el aporte genético a la camada, es más importante una buena madre que un buen padre, pues la evolución social de los cachorros depende más de ella. Una madre equilibrada y estable facilita al cachorro claves claras para el aprendizaje de normas sociales, correcciones adecuadas para facilitar la correcta jerarquización del cachorro y una vigilancia efectiva de sus acciones sin cortar sus avances exploratorios. La política de seleccionar solo al padre de la camada no dando importancia a la madre es completamente incorrecta si tenemos en cuenta que la primera relación social fuerte y modélica para el cachorro es su madre.


Importancia de la camada

Cuando la madre va disminuyendo su atención sobre los cachorros estos enfocan su vida social hacia sus hermanos. Estas relaciones entre la camada son el fundamento de las relaciones sociales posteriores y de la capacidad de integración en la estructura social natural del perro, la manada. Un cachorro separado demasiado pronto de sus hermanos puede tener anomalías en sus relaciones sociales. La mejor forma de tener un cachorro adecuado es retirarlo a partir de la octava semana de la madre pero habiendo cuidado que haya tenido contacto con seres humanos desde finales de la tercera semana de vida.


CRITERIOS DE SELECCIÓN

• Conocer su línea de sangre.

• Evaluar calidad de la madre y del padre. Grado de atención a los cachorros, estabilidad de carácter.

• Se buscaran cachorros que se integren en los juegos comunes, que busquen interacción con sus hermanos, madre y humanos.

• Se evaluará la autonomía e interés por explorar de cada cachorro.

• Se evaluará la resilencia de cada cachorro. Capacidad del perro de regresar a su estado anterior de equilibrio tras una experiencia que le haya afectado negativamente.

• Se evaluará la predisposición de cada cachorro al juego de presa.

• Se evaluará el estado de salud.

• Se retirará al cachorro de la madre y hermanos pasado los dos meses y medio de vida.

• Se pedirá que el cachorro cuente con el plan sanitario completo. ( VER ANEXO I )

• Se pedirá la identificación (tatuaje) y su registro en la F.C.A. del cachorro.

• Se evaluará en plan de socialización realizado por el criador.

RECOMENDACIONES A LOS CRIADORES

Nacimiento y primeros contactos

Al término de una gestación que dura entre 57 y 62 días, la perra pare. Durante el período prenatal, hay que mencionar la respuesta de los fetos a toda estimulación táctil, a partir del 45° día de gestación. Al acariciar el vientre de la perra, se nota una agitación motriz de los fetos, que se atenúa progresivamente al cabo de varios días de manipulación. Los cachorros provenientes de una madre manipulada durante la gestación tendrán un elevado umbral de sensibilidad táctil y se los podrá manipular más fácilmente. Los cachorros también son capaces de reaccionar a cualquier reacción emocional de la madre. De ahí la importancia de evitar que las perras gestantes estén sometidas a situaciones generadoras de miedo y de estrés.


Aquí se describen los periodos del cachorro más relevantes a la crianza


Período neonatal

Desde el punto de vista comportamental, el período neonatal se caracteriza por que el cachorro dedica prácticamente todo su tiempo a dormir o mamar. La conducta de alimentación puede ocupar alrededor del 30 por ciento del tiempo. Durante el período neonatal la defecación y la micción son actividades reflejas que resultan de la estimulación táctil de la zona perineal del cachorro por parte de la madre.
La manipulación frecuente del cachorro durante el período neonatal tiene consecuencias importantes sobre su desarrollo. Los efectos de la manipulación neonatal han sido estudiados sobre todo en roedores de laboratorio y pueden resumirse de la manera siguiente:

a) Los animales que han sufrido manipulación neonatal (MN) muestran una maduración más rápida del sistema nervioso central, abren los ojos a una edad más temprana, crecen más deprisa y muestran coordinación motora antes que los animales control que no han

b) sufrido manipulación neonatal (C).
b) Al llegar a la edad adulta, los animales MN muestran una conducta exploratoria más intensa que los animales C cuando son colocados en un ambiente desconocido. Esta mayor intensidad en la conducta exploratoria —juntamente con otras características— indica que los animales MN son menos «emocionales» que los animales C, es decir, muestran una menor respuesta de miedo al ser colocados en un ambiente desconocido. Además, la manipulación neonatal aumenta la capacidad de aprendizaje.

c) Los animales MN muestran una mayor resistencia frente a algunas enfermedades que los animales C, mientras que la situación es la inversa en relación a otras enfermedades.
Así, en el caso del perro doméstico varios trabajos indican que dicha manipulación tiene efectos positivos sobre la emocionalidad y la capacidad de aprendizaje del animal; ambas características son especialmente importantes en perros de trabajo y esto explica probablemente que la manipulación neonatal sea una práctica rutinaria en algunos centros de cría.

Período de socialización

El período de socialización se caracteriza fundamentalmente por un aumento muy marcado en la conducta exploratoria y en las interacciones con los otros cachorros, Aproximadamente a las 6 semanas de vida los cachorros empiezan a mostrar pautas de conducta social características de los adultos, tales como la aproximación y exploración anogenital. La conducta de juego incluye a partir de esta edad secuencias motoras propias de la conducta sexual. En condiciones normales, el cachorro empieza a ingerir alimento sólido entre las 3 y las 4 semanas de vida.
Durante el período de socialización el cachorro aprende a aceptar la proximidad de otros perros y de las personas sin mostrar respuestas de miedo o agresividad excesivas. Esto conlleva que el período de socialización sea sin lugar a dudas el más importante desde el punto de vista practico.


Importancia del período sensible de socialización

El período de socialización del perro doméstico es un ejemplo de período sensible en el desarrollo de la conducta. En un período sensible el ambiente tiene un efecto particularmente intenso y duradero sobre el desarrollo del individuo.

Las características principales de este proceso pueden resumirse del siguiente modo:

1) El inicio del período de socialización depende del desarrollo sensorial y motor del animal; en otras palabras, la socialización empieza cuando los órganos de los sentidos son mínimamente funcionales y la coordinación motora está lo suficientemente desarrollada como para que el animal pueda explorar el entorno e interactuar con otros individuos.

2) El final del período de socialización depende de la aparición de una respuesta de miedo frente a estímulos desconocidos. Esta respuesta no aparece hasta que el cachorro tiene 5 semanas de edad, y su intensidad aumenta gradualmente desde entonces. La aparición de la respuesta de miedo hace que la tendencia del animal a explorar situaciones nuevas disminuya paulatinamente a partir de las 8 semanas de edad aproximadamente. Cuando el perro tiene entre 10 y 12 semanas de edad, la respuesta de miedo es lo suficientemente intensa como para finalizar el período sensible de socialización. El mecanismo responsable de la aparición de la respuesta de miedo no ha sido establecido con claridad, pero los trabajos realizados con otras especies sugieren que su aparición depende de la maduración de las estructuras nerviosas que controlan la respuesta de miedo. El período sensible de socialización sería por tanto el espacio de tiempo comprendido entre el inicio de la madurez sensorial y la madurez de las estructuras nerviosas que controlan la respuesta de miedo frente a situaciones nuevas. Los límites de dicho período muestran una cierta variabilidad entre razas y entre individuos de una misma raza.

3) La socialización durante el período sensible permite que el perro desarrolle una conducta social normal con relación a otros perros y, en su caso, a las personas. Dicha socialización no depende de un proceso de condicionamiento y no requiere por tanto reforzamiento positivo.

4) La recomendación práctica derivada de la existencia del período sensible de socialización es que el perro debería tener contacto con personas y con otros perros durante el período de tiempo comprendido entre las 3 y las 12 semanas, y muy especialmente entre las 5 y las 8. Existe una amplia evidencia experimental que demuestra que una socialización inadecuada aumenta muy considerablemente el riesgo de que el animal muestre posteriormente problemas de comportamiento, incluyendo miedo y/o agresividad hacia las personas o hacia otros perros.
Igualmente, es conveniente que durante el período sensible el cachorro entre en contacto con las situaciones que probablemente encontrará en
la edad adulta. Hay que tener en cuenta, según algunos autores, que la socialización con las personas depende fundamentalmente de estímulos visuales; la imagen visual de un niño es probablemente muy distinta a la de un adulto y, en consecuencia, es importante que el perro tenga contacto con unos y con otros durante el período de socialización. Aunque es difícil comprobar este extremo de forma experimental, la evidencia clínica sugiere que la falta de contacto con niños durante el período sensible puede efectivamente ser un factor de riesgo.

5) La socialización continúa siendo posible una vez finalizado el período sensible; no obstante, la propia respuesta de miedo hace que sea lenta y difícil. A la inversa, los resultados de una socialización adecuada durante el período sensible pueden disminuir muy considerablemente si el animal no tiene contacto con las personas o con otros perros durante el período juvenil.

BIBLIOGRAFIA


Etología clínica-veterinaria del perro y del gato, Xavier Manteca. Editorial Multimedica.

Adiestramiento canino cognitivo-emocional fundamentos y aplicación, Carlos Alfonso López García. Editorial: Díaz de Santos.2004

Enciclopedia del Perro. Royal Canin.



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